Vuelta a la rutina con la Tabla de Recompensas + SORTEO

La Tabla de Recompensas es la herramienta perfecta para que los peques de la casa aprendan y se acostumbren a hacer sus tareas, sobre todo a la vuelta de vacaciones que a todos nos cuesta un poquito más volver a la rutina.
Está pensada para dos niños, para que cada uno tenga su propia puntuación, pero puede usarla solo uno.

La tabla cuenta con 11 tareas y 9 recompensas. 70 estrellas para señalar los logros y un rotulador con borrador para que podáis escribir los días de la semana, sus nombres y las estrellas que deben conseguir para obtener la recompensa.

Durante la semana, los niños irán colocando sus estrellas a medida que cumplan las tareas asignadas.

¡Si al acabar la semana han cumplido el objetivo marcado tendrán su recompensa!

¿A que es chulo?
Pues si queréis probarla, esta es vuestra oportunidad, porque tenemos un SORTEAZO en marcha 😀

Para ganar una Tabla de Recompensas solo tenéis que:
1. Darle like a nuestra página de Facebook
2. Poner en los comentarios de la publicación cual es la rutina que más les cuesta a vuestros peques.
3. Compartir la publicación de forma pública en tu muro para que tus amigos también puedan participar.

Tenéis hasta el día 4 de octubre para participar y el jueves 5 anunciaremos el ganador.
¡Suerte!

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Dejarse ganar suena demasiado bien

Es inevitable, nos ponen ojitos y les vemos con tanta ilusión que no podemos decir que no. Y antes de que nos demos cuenta estamos poniendo una cara de profundo sufrimiento fingido y soltamos esa frase de ‘vaya, me has ganado’.

La sonrisa en la cara de los niños es inmediata, y seguido viene la nuestra por verles tan felices. Pero, ¿estamos haciendo bien dejando ganar a nuestros hijos?

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Cuando un niño se acostumbra a ganar, el momento de enfrentarse una derrota puede ser catastrófico. Lo más normal es que no la acepte, tenga una rabieta y se ponga algo violento.
En estos casos, los psicólogos aconsejan que la violencia no debe admitirse bajo ningún concepto y es mejor corregirla de inmediato. Educar a los hijos en la frustración es clave para su desarrollo, y deben entender que no siempre van a ser los ganadores y que no todo en la vida sale bien. Y no pasa nada.

La película de Pixar ‘Del revés’ (‘Inside Out’) nos da unas claves sobre lo importante que es la tristeza en la vida de las personas, tanto adultos como niños; y cómo los sentimientos negativos cumplen un papel importante en nuestra felicidad y en cómo nos enfrentamos a los problemas del día a día.

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Por lo tanto, al jugar debemos ser honestos: ganar la partida de vez en cuando y reaccionar de manera adecuada cuando seamos los perdedores para que el niño no copie malos comportamientos. Tenemos que tener claro que somos su ejemplo a seguir, y nuestras reacciones serán las suyas.

En definitiva, es muy importante jugar de tú a tú. Pero sin ser abusones, que nos conocemos. Con Quizzers, por ejemplo, al tener preguntas adaptadas a la edad de cada jugador nadie tiene ventaja sobre nadie, y si el niño pierde o gana habrá sido en las mismas condiciones que el resto.

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Otra opción para los que se resisten a aceptar la derrota es el juego en equipo, ya que así no se interpreta como algo propio sino de un conjunto de personas y se asimila más fácilmente. Ya se sabe, mal de muchos…

La luna, el corto de Pixar que defiende enseñar a los niños a pensar

No enseñes a los niños qué pensar, enséñales a pensar por sí mismos. Esta es la moraleja del corto ‘La luna’ de Pixar, un vídeo de cuatro minutos que defiende la filosofía de caer y levantarse, y de aprender a resolver problemas por nosotros mismos para aprender a vivir.

Desde el punto de vista del aprendizaje no existe nada más desafiante que los problemas, ya que estos no solo demandan esfuerzo sino también un proceso de cambio o adaptación. Cuando nos enfrentamos a un problema se ponen en marcha todos nuestros recursos cognitivos y, a menudo, esa solución implica una reorganización del esquema mental.

Esa es la razón por la que los expertos recomiendan plantear desafíos a los niños en vez de darles siempre la respuesta. Potenciando así su capacidad de observación, de reflexión y toma de decisiones. Si aceptan una información sin pensar, no tendrá valor para ellos y su cerebro lo asimilará almacenándolo en algún lugar de la memoria sin darle mayor importancia.

En cambio, si la información requiere una solución o un esfuerzo, si tenemos que comprender por qué nos hemos equivocado, los procesos del cerebro hacen que se retenga esa información como aprendizaje. Además, la resolución de problemas les da confianza y seguridad en sus capacidades, creciendo con menos miedos.

¡Os dejamos disfrutar del corto!

Queremos que crezcan felices

Éste es el título del libro de la psicóloga Silvia Álava, en el que avisa a los padres de que los niños no necesitan un teléfono móvil para crecer felices.

Matthias Zomer Photography (MZPh) | all rights reserved

Matthias Zomer Photography (MZPh) | all rights reserved

Básicamente defiende que si nos pasamos el día protegiéndoles de los peligros de la calle, tampoco deberíamos permitirles navegar solos por Internet o usar las redes sociales sin supervisión. Por muy nativos digitales que sean, no están preparados para ello.
Bebés de año y medio que tienen su propia tableta, niños de 2 años que saben cómo acceder a contenidos de YouTube sin ayuda de nadie… ¿Es normal o se nos está yendo un poco de las manos?

Álava cree que la edad recomendada para empezar a tener móvil son los 14 años, o eso, o que pueda usarse con fines únicamente de localización del niño por parte de los padres o viceversa, y sin posibilidad de acceso a redes sociales. Eso si, debemos explicarles por qué, no se les puede prohibir sin más o decirles que es algo malo sin dar ninguna explicación. Porque todos sabemos que cuanto más se prohíbe, más se consigue que los niños hagan lo contrario.

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Nosotros pensamos que la solución es que los niños tengan menos móviles entre manos y más juegos (o las dos si juegan a Quizzers).
Y no sólo los niños, sino los padres. Cuando los padres no saben despegarse del móvil para jugar un rato con sus hijos, luego no pueden pretender que ellos hagan siempre lo mismo.

Nosotros ya os ofrecimos una solución, ¿nos olvidamos todos de los meñiques? 😉

Crecer con los cinco sentidos

Y sin tecnología. Así están creciendo los niños de la familia Boon. Y su madre, que es fotógrafa, lo documenta todo con unas bonitas fotografías que dejan ver que lo único que necesita un niño es un entorno en el que pueda jugar.

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Con lo que sea: hierba, cajas, piedras, un lago… Cualquier cosa que haga que la creatividad e imaginación de los niños se potencie. Niki Boon, su marido y sus cuatro hijos, Kurt, Rebecca, Anton y Arwen, viven en una casa de madera dentro de una propiedad de diez acres. Todo el terreno campestre que puedan imaginar para correr, gritar, y reír.

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No les han prohibido terminantemente el uso de la tecnología, ya que son conscientes de que en algún momento tendrán que usarlo, y lo que importa es que no se cree una dependencia a ella y que los niños sepan que pueden vivir sin ella y seguir pasándoselo bien.
De hecho, tienen un ordenador en el que ven películas, y juegan a videojuegos cuando van a las casas de sus amigos o familiares.

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Desde luego, el juego es mejor aliado del crecimiento de un niño y si es al aire libre y libre de tecnología, mucho mejor!

¿Qué hacer con los niños en vacaciones?

Las vacaciones del cole están a la vuelta de la esquina, y llegan unos meses en los que los niños tienen todo el tiempo del mundo para dormir, corretear, jugar, y aburrirse.
Y en la mente de los padres sólo existe una cosa: ¿cómo hacemos para entretenerlos todo el verano? Algunos tienen la suerte de poder pasar tiempo con ellos y otros tienen que seguir trabajando. En cualquiera de los casos, llega un punto en el que se nos acaban las ideas.

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La tecnología siempre es un recurso fácil, así como llenar a los niños de extraescolares, llevarles de campamento o a escuelas de verano. Y son buenos métodos, pero no debemos olvidar que el verano también es un tiempo para que los niños disfruten de sus amigos y de la compañía de sus padres y hermanos.
Y la mejor forma de conseguir esto, cómo no, es jugando. Porque hasta de los deberes del verano puede hacerse un juego.

Lo aconsejable es:
– Que los niños no pasen más de 1 o 2 horas al día pegados a la tele, al ordenador o a la consola.
– Que practiquen actividades al aire libre para mantenerse activos.
– Que socialicen con otros niños.
– Que pasen un tiempo al día jugando con sus padres o acompañándoles en alguna actividad.
– Que no dejen de lado el aprendizaje.
– Que tengan un horario para mantener cierta rutina dentro del periodo vacacional.

Si tenemos que trabajar entre semana, podemos aprovechar los findes para hacer actividades en familia como ir a la piscina, a la playa o hacer una excursión a la montaña.
Y si no, cada día sería conveniente pasar un rato con los niños, jugando, leyendo, ayudándoles con las tareas o haciendo que ellos nos ayuden a nosotros incluyéndoles en cosas de la casa.

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Y, como ayudita para que el verano sea completo y entretenido, os aconsejamos alguno de nuestros juegos:

Para jugar en familia

Como siempre, Quizzers es el juego por excelencia para jugar en familia. Además incluye el elemento tecnológico al tener la App, que lo hace más atractivo para los niños.

Este juego al ser de preguntas y respuestas sobre temas variados, también cubre la función de aprendizaje manteniendo el cerebro de los niños activo.

Para jugar con los amigos

La colección Games&Friends es perfecta para jugar con los amigos y pasar un buen rato. Hay muchos, pero nosotros os recomendamos Cha-Cha-Boo!!, Fast Words o Fakes. Si no los conocéis, os contamos cómo se juega 😉

Para aprender y reforzar conocimientos

Aparte de las tareas del cole, jugar es una de las formas más eficaces y divertidas de retener conocimientos y mantener activa la mente, por eso os recomendamos Mi primer juego de palabras, Rummi classic o Forma palabras.

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Para los más peques

Y los más pequeños de la casa tienen diversión asegurada con el juego de Piratas, el parchís de Art&Play de Búhos o Monstruos, en los que tendrán que formar sus propias fichas con plastelina; o Sigfrid y Donatella, un divertido juego con un tablero en forma de pirámide en el que los jugadores tienen que ir avanzando según superen retos que van desde dar dos vueltas a la mesa o dar tres saltos hasta imitar a un león.

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😀 ¡Que nadie se aburra en verano! 😀

Cuando se pasa de la paternidad a la hiper paternidad

Cada vez más expertos en educación creen que los modelos de educación han evolucionado demasiado rápido. La periodista Eva Millet, nos cuenta en su libro “Hiperpaternidad”, que vemos a los hijos como seres intocables, estando siempre encima suyo, a los que hay que defender a toda costa y solucionarles todos sus problemas. Este modelo de educación impide la autonomía, y aumenta la frustración y un montón de miedos en los niños.

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Si hace unos años a los niños se les hacía menos caso, dejándoles que fueran un poco a su aire y fueran independientes, hoy en día se les presta demasiada atención. Hemos pasado del modelo “mueble” al modelo “altar”, llegando al punto de venerarlos.

Y aunque lo hacemos con la mejor intención, preparamos los hijos para el futuro, con la agenda llena de extraescolares, corriendo de un lado a otro, y sin tiempo a lo más importante: jugar. Los saturamos y acabamos criando hijos incapacitados por el exceso de protección, generando en los niños carencias emocionales, por la falta de tiempo y espacio. Además, los niños al estar tan sobreestimulados y saturados de información desde pequeños, tienden a aburrirse fácilmente.

Cuando a lo que debemos llegar es a lo que se llama “underparenting” o la “sana desatención”, es decir padres y madres más relajados y con más tiempo de hacer actividades en familia, con espacio para que los niños jueguen y sobre todo confiar en ellos y en sus capacidades.

Brother and sister at beach making sand castles

Sobre la educación, la experta nos dice que “la educación no consiste solamente en adquirir títulos, que su hijo o hija sean capaces de decir gracias, por favor, y si encajan alguna frustración es bueno para su formación”. Que no interfiramos en las decisiones del colegio, es bueno que el niño asuma sus propios errores, estando al margen por si necesita de nuestro apoyo.

Pero, ¿por qué los sobreprotegemos tanto como si estuvieran en una burbuja?

Es el miedo a equivocarnos, a traumatizarlos. A querer darles todo lo que ellos quieren y tal vez suplir las carencias que tuvieron sus padres. Que no sufran y sean felices. Querer conseguir que sean hijos perfectos que es el ideal que todos queremos tener. La mejor receta es relajarse y disfrutar de ser padres y que ellos disfruten de ser hijos. La experta en el tema nos da un consejo: ser cariñosos con los hijos, estar con ellos cuando lo necesiten, pero dejándoles un poco de libertad y no estar encima de ellos todo el día. Hay que decir no, exigirles que colaboren en casa, y también “decirles que les queremos, pero que ello no equivale a que tengan una serie de derechos adquiridos, ni sobre los padres ni sobre el resto del mundo”.

La psicóloga Maribel Martínez, experta en psicología infantil, que esta hiper paternidad existe debido a que los objetivos de los padres han evolucionado. En tiempos de nuestros abuelos, el objetivo era que los hijos sobrevivieran a la guerra y a la posguerra, no pasaran hambre y, cuanto antes, se pusieran a trabajar para ayudar a la familia que normalmente era numerosa. En la de nuestros padres, lo que ya se quería era asegurar que sus hijos pudieran estudiar y que tuvieran mejores posibilidades laborales. En esta generación de padres las prioridades han cambiado, queremos hijos brillantes, triunfadores y que lo tengan todo. Como si el éxito o fracaso sean sólo de los padres y que tengamos que ser los mejores padres del mundo.

Family outdoors playing soccer and having fun

Otros consejos a seguir para no caer en la hiper paternidad son estos:
No llevarle la mochila a tu hijo, sino dejar que él mismo la lleve, que aunque parece que es algo insignificante es una forma de educar con responsabilidad, autonomía y capacidad de esfuerzo.
– Empezar a enseñarles que lleven su plato a la cocina cuando acaben de comer, que recojan sus juguetes y que sepan que cada cosa tiene su sitio.
Que no interrumpan las conversaciones de los mayores.
– No acostumbrarnos a preguntar qué quieren para comer. Es conveniente llevar un orden en las comidas que les aporte el cuidado nutricional que necesitan, y lo que se haga en el día es para todos y tienen que comerlo.

Podemos dar el primer paso relajándonos un poco y salir de la idea de padres con hiperpaternidad. Sobre todo darles su propio tiempo para jugar, sin estructuras ni reglas. Pasaremos ratos más gratificantes con ellos. Así conseguiremos que los niños puedan crecer, superarse y esforzarse, que se sienten capaces de afrontar sin miedo los problemas. Los niños se sentirán más queridos y tranquilos.