Liniers, el dibujante que salió en defensa de un niño que recibió Cyberbulling

El bulling, el acoso por internet, el insulto y la burla entre niños por cualquier cosa está a la orden del día. Lo complicado es ver como habitual esta actitud en la sociedad en la que vivimos, cuando se supone que hemos evolucionado, avanzado y crecido como personas, la realidad es que cada día parece que seamos un poco menos conscientes de la repercusión de nuestras acciones y estamos cada vez más lejos de ponernos en la piel de los demás.

El egocentrismo ha llegado a tal extremo, que ni nos acordamos que convivimos con más personas y somos capaces de pisar a cualquiera que se nos ponga por delante. Incluso aunque solo sea un niño de 12 años.

Es la historia que vivió Juan Sánchez, un niño argentino de 12 años que en sus vacaciones de invierno fue a pasar unos días a su ciudad natal. Y allí, durante unos talleres en la biblioteca de su localidad, Bahía Blanca, fue entrevistado por una cadena de televisión local, en la que el niño habló de sus aficiones, del arte, de su pasión por la lectura y de los gustos de cualquier niño de su edad.

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Un año después, la cadena televisiva publicó (como hace con muchos otros programas) la entrevista en Internet. Y aquí comenzó el acoso a través de Internet y las redes sociales con mofas, burlas, memes, vídeos, canciones o tweets con insultos hacia en niño, escondidos detrás del anonimato de la red.

Si escribes el nombre del chico en Google, aparecen más de 200.000 resultados relacionados. Algo que pasa más a menudo de lo que parece, el problema es que esta vez no se trata de un político, un famoso, un actor o futbolista. Se trata de un niño de solo 12 años que no ha hecho más que contestar a unas preguntas. Un vídeo de una entrevista que no tiene nada relevante como para que hayan saltado las alarmas de esta manera y que se hayan lanzado a su cuello sin motivo.

El video es el que vais a ver a continuación. Lo ponemos porque como ya hemos dicho, no tiene nada de excepcional, ni motivos de burla o acoso y es más fácil para que entendáis la situación que vivió el chico.

Al poco tiempo de empezar con el ciberbulling, el famoso dibujante Liniers, quien había visto la entrevista y era consciente del acoso al que estaban sometiendo a Juancito, salió en defensa del chico a través de las redes sociales, se puso en contacto con él y le mandó muchos de sus libros e ilustraciones, apoyando al joven.

LINIERS

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Un tema que llegó a tal trascendencia que la propia cadena de televisión salió en defensa del muchacho.

Este es solo un ejemplo de lo que muchos jóvenes se han enfrentado alguna vez a través de redes sociales o Internet. Y en esta ocasión no ha habido nada más que una inofensiva entrevista que se ha convertido en objeto de burla de unos impresentables.

Es por esto que desde Cayro somos muy conscientes del poder que tiene internet a la hora de expandir una noticia, un rumor o un acto que puede perjudicar a cualquiera. Y en este caso los más pequeños y los jóvenes son los más indefensos.

Como padres, debemos ser conscientes de todo a lo que se exponen nuestros hijos y hacerles entender el poder de Internet para que no sufran este tipo de acoso. Pero también debemos e inculcarles unos valores morales para que no sean ellos los que un día insulten, se metan o acosen a otros niños.

 

Noticia vista en Yorokobu

Jugando se entiende la gente.

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Cuando eres pequeño todo es más fácil, sin complicaciones que en muchos casos los adultos vemos como una barrera a veces complicada de saltar. Y hoy nos hemos parado a pensarlo bien.

¿Por qué nos cuesta tanto dirigirnos a gente que no conocemos?

Los niños van al parque porque quieren jugar. Les gusta jugar y cuando llegan allí no piensan en si conocen o no a los niños que hay, simplemente corren, se relacionan, juegan al escondite, salta a la comba, chutan, disfrutan de los columpios y preguntan “¿cómo te llamas?. Así de simple. Así de natural.

Pero cuando vamos creciendo estas relaciones se vuelven cada vez más complicadas.

Reflexionamos. Y nos damos cuenta que con el paso del tiempo nos volvemos más escépticos, cuando alguien se acerca a nosotros ponemos cara de interrogante o perdemos el interés. Seguro que alguna vez te ha pasado; la mujer que entra en el bus se sienta a tu lado y sin más empieza a hablarte, a contarte alguna anécdota o simplemente a hablar de la vida. Y en muchas ocasiones nuestra primera reacción es poner cara de póquer o dejarla hablar, sin más. Eso sí, sin nos transmite simpatía, igual hasta surge una conversación de dos.

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Pues en otros aspectos de nuestro día a día pasa lo mismo.

Nos gusta esta reflexión de Pablo Motos en el Hormiguero.

En el trabajo.

Las relaciones en el trabajo son algo más complicadas, dependiendo de la gente que haya en la empresa o de cómo sean los grupos de trabajo.

Ahora hablamos de las empresas medianas y relativamente grandes, en las que todos se conocen pero, como en el patio del colegio, empiezan a surgir grupitos y a veces las personas no se conocen lo suficiente. Nos referimos a que los compañeros que aún trabajando 8 horas juntos, no se conoce como debería. ¿Sabes cómo se llama el perro de tu compañero de la mesa de al lado? ¿O qué música le gusta? ¿Hace deporte?

Ahí es cuando nosotros apostaríamos por el juego. La gamificación en el trabajo es una de las mejores formas de que surja el compañerismo, los trabajadores hagan buenas migas y el rendimiento sea mucho más efectivo. Porque jugando se entiende la gente, se conoce y desconecta.

Y al día siguiente seguro –al 100%- que vuelven con muchas más ganas a su puesto de trabajo.

En el desarrollo de la creatividad. 

Pasa más de los mismo. Jugar es uno de los aspectos que nos llevan a explorar otros territorios, a experimentar nuevos caminos para hacer las cosas y esto es algo que nos puede ayudar mucho en el desarrollo de nuevas formas de ver nuestro trabajo.

Inventamos cuando somos creativos, cuando jugamos. Y esto es algo que nunca debemos perder.

Seamos un poco más niños, desconectemos de la seriedad, de lo correcto y hagamos que las cosas sean más naturales. Demos los buenos días a los desconocidos que se cruzan con nosotros por la calle y hablemos con la mujer del asiento de al lado.

Es divertido, ¿lo intentamos? 😉