¿Sabes lo que es el ‘underparenting’?

Si eres uno de esos padres que a veces no se da cuenta y se pasa de protector con sus hijos, puede que te venga bien saberlo.

La «hiperpaternidad» es una tendencia que empezó a verse a principios de este siglo en EEUU y que hemos ido adoptando poco a poco en España. Lo que caracteriza este tipo de paternidad con comportamientos en los que los padres exceden la protección respecto a sus hijos, y les dedican una atención desmedida.
Y si para los padres es agotador, a los hijos puede provocarles graves trastornos en el crecimiento.

¿La solución? El «underparenting». Básicamente, no hacer tanto caso a los hijos, dejarles a su aire y observarles. Dejar que jueguen solos, que se aburran, que se equivoquen e incluso que hagan cosas peligrosas (siempre con precaución claro está).

Podemos ayudarles con los deberes, claro que sí, pero tienen que saber que pueden hacerlo solos. Tenemos que entender que no pueden hacer todas las tareas en la casa, pero hay que enseñarles a colaborar y a asimilar el orden desde pequeños.
De lo contrario, cuando crezcan seguirán buscando nuestro apoyo, y tendrán dificultades para valerse por sí mismos.

Es necesario fomentar la autonomía y la tolerancia a la frustración para ejercitar la resilencia (capacidad para recuperarse ante los problemas). La sobreprotección hace que no se ayude a afrontar los miedos, lo que puede desembocar en fobias. La educación consiste también en ayudar a los hijos a desarrollarse como personas. Necesitan formar su carácter, adquirir capacidad de esfuerzo, empatía y tolerancia a la frustración.

Dejarse ganar suena demasiado bien

Es inevitable, nos ponen ojitos y les vemos con tanta ilusión que no podemos decir que no. Y antes de que nos demos cuenta estamos poniendo una cara de profundo sufrimiento fingido y soltamos esa frase de ‘vaya, me has ganado’.

La sonrisa en la cara de los niños es inmediata, y seguido viene la nuestra por verles tan felices. Pero, ¿estamos haciendo bien dejando ganar a nuestros hijos?

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Cuando un niño se acostumbra a ganar, el momento de enfrentarse una derrota puede ser catastrófico. Lo más normal es que no la acepte, tenga una rabieta y se ponga algo violento.
En estos casos, los psicólogos aconsejan que la violencia no debe admitirse bajo ningún concepto y es mejor corregirla de inmediato. Educar a los hijos en la frustración es clave para su desarrollo, y deben entender que no siempre van a ser los ganadores y que no todo en la vida sale bien. Y no pasa nada.

La película de Pixar ‘Del revés’ (‘Inside Out’) nos da unas claves sobre lo importante que es la tristeza en la vida de las personas, tanto adultos como niños; y cómo los sentimientos negativos cumplen un papel importante en nuestra felicidad y en cómo nos enfrentamos a los problemas del día a día.

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Por lo tanto, al jugar debemos ser honestos: ganar la partida de vez en cuando y reaccionar de manera adecuada cuando seamos los perdedores para que el niño no copie malos comportamientos. Tenemos que tener claro que somos su ejemplo a seguir, y nuestras reacciones serán las suyas.

En definitiva, es muy importante jugar de tú a tú. Pero sin ser abusones, que nos conocemos. Con Quizzers, por ejemplo, al tener preguntas adaptadas a la edad de cada jugador nadie tiene ventaja sobre nadie, y si el niño pierde o gana habrá sido en las mismas condiciones que el resto.

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Otra opción para los que se resisten a aceptar la derrota es el juego en equipo, ya que así no se interpreta como algo propio sino de un conjunto de personas y se asimila más fácilmente. Ya se sabe, mal de muchos…

Queremos que crezcan felices

Éste es el título del libro de la psicóloga Silvia Álava, en el que avisa a los padres de que los niños no necesitan un teléfono móvil para crecer felices.

Matthias Zomer Photography (MZPh) | all rights reserved

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Básicamente defiende que si nos pasamos el día protegiéndoles de los peligros de la calle, tampoco deberíamos permitirles navegar solos por Internet o usar las redes sociales sin supervisión. Por muy nativos digitales que sean, no están preparados para ello.
Bebés de año y medio que tienen su propia tableta, niños de 2 años que saben cómo acceder a contenidos de YouTube sin ayuda de nadie… ¿Es normal o se nos está yendo un poco de las manos?

Álava cree que la edad recomendada para empezar a tener móvil son los 14 años, o eso, o que pueda usarse con fines únicamente de localización del niño por parte de los padres o viceversa, y sin posibilidad de acceso a redes sociales. Eso si, debemos explicarles por qué, no se les puede prohibir sin más o decirles que es algo malo sin dar ninguna explicación. Porque todos sabemos que cuanto más se prohíbe, más se consigue que los niños hagan lo contrario.

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Nosotros pensamos que la solución es que los niños tengan menos móviles entre manos y más juegos (o las dos si juegan a Quizzers).
Y no sólo los niños, sino los padres. Cuando los padres no saben despegarse del móvil para jugar un rato con sus hijos, luego no pueden pretender que ellos hagan siempre lo mismo.

Nosotros ya os ofrecimos una solución, ¿nos olvidamos todos de los meñiques? 😉

Aprender jugando es mucho mejor

Hay quien piensa que el tiempo de juego de un niño es tiempo de descanso, de desconexión. Y en cierto modo lo es, o por lo menos se percibe como tal, aunque la realidad es que el cerebro de los niños está más activo que nunca.

Por ello, el aprendizaje basado en el juego cada vez tiene más presencia en las vidas de los niños, en los colegios, en guarderías y por supuesto en casa. Y nosotros lo apoyamos 100%.

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Lejos de mantenerles ocupados con actividades poco constructivas, debemos motivar a los niños a que jueguen. Y para ello existen muchos juegos que potencian su lado más creativo y su imaginación, y otros que se ocupan más del desarrollo de su capacidad analítica y de resolución de problemas.

Los expertos aseguran que el juego es necesario para su desarrollo social, emocional y cognitivo; y permite la asimilación, la comprensión y la adaptación de la realidad externa.
Gracias al juego, los niños descubren que existen reglas, que existe el azar, que existe la estrategia, y que todo ello puede aplicarse a la resolución de problemas en la vida real.

En Cayro intentamos hacer juegos que sean tan divertidos como educativos por eso, aunque hay muchos más, os vamos a recomendar algunos para la vuelta al cole.
Lo primero al volver al colegio es ser capaz de organizarse y que los niños retomen la rutina después del verano, y no es tarea fácil.
Por ello tenemos la Tabla de Recompensas, una herramienta para que los pequeños aprendan y se acostumbren a hacer sus tareas.

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La tabla tiene 11 tareas y 9 recompensas, 70 estrellas para marcar los logros y un rotulador con borrador. Escribe el nombre de tus hijos y los días de la semana. Después escoge 5 tareas y colócalas en la columna de tareas que deberán cumplir. Escribe el número de estrellas que deben conseguir para obtener la recompensa, y decidid entre todos el premio.
Durante toda la semana deberás invitarlos a que coloquen sus estrellas a medida que vayan cumpliendo las tareas asignadas. También recomendamos que al principio marquemos objetivos más fáciles y con el paso del tiempo vayamos aumentando su dificultad, para aumentar el autoestima de los niños.

Para introducirles en la lógica y en un pensamiento más analítico, o favorecer su comprensión lectora y de escritura tenemos Mi primer juego de palabras y Mi primer ajedrez.

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Mi primer juego de palabras está orientado a los niños que ya conocen las letras pero todavía no saben unirlas para formar las palabras. Además mejora la percepción visual, la habilidad motriz, la coordinación oculo-manual, la orientación espacial, el razonamiento concreto y abstracto, y la concentración.
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Y con Mi primer ajedrez, gracias al tarjetón de movimientos los niños aprenderán rápido las reglas del juego y además ejercitarán la orientación espacial (capacidad de situarse en el espacio con ayuda de referencias espaciales en función del lugar que se ocupa), el razonamiento y la concentración.

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Por último, cómo no, os recomendamos Quizzers: el juego más completo de preguntas y respuestas que ayudará a que los niños retengan en su memoria cosas que también les enseñan en clase, además de hacer un uso de la tecnología constructivo.
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Como sabéis, las preguntas están adaptadas al nivel de cada jugador para que no haya ventaja sobre nadie y pueda jugar toda la familia.

¡Feliz martes!

Crecer con los cinco sentidos

Y sin tecnología. Así están creciendo los niños de la familia Boon. Y su madre, que es fotógrafa, lo documenta todo con unas bonitas fotografías que dejan ver que lo único que necesita un niño es un entorno en el que pueda jugar.

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Con lo que sea: hierba, cajas, piedras, un lago… Cualquier cosa que haga que la creatividad e imaginación de los niños se potencie. Niki Boon, su marido y sus cuatro hijos, Kurt, Rebecca, Anton y Arwen, viven en una casa de madera dentro de una propiedad de diez acres. Todo el terreno campestre que puedan imaginar para correr, gritar, y reír.

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No les han prohibido terminantemente el uso de la tecnología, ya que son conscientes de que en algún momento tendrán que usarlo, y lo que importa es que no se cree una dependencia a ella y que los niños sepan que pueden vivir sin ella y seguir pasándoselo bien.
De hecho, tienen un ordenador en el que ven películas, y juegan a videojuegos cuando van a las casas de sus amigos o familiares.

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Desde luego, el juego es mejor aliado del crecimiento de un niño y si es al aire libre y libre de tecnología, mucho mejor!

¿Las mentiras de los niños son algo más que un juego?

Kang Lee es un investigador canadiense que afirma que es completamente normal que los niños mientan desde pequeños (a veces desde los dos años, hasta un máximo de 12). E incluso para algunos la mentira puede ser “saludable”, fruto y parte parte de su fantasía e imaginación.

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Y es que normalmente se dice que los niños empiezan a contar mentiras cuando empiezan el colegio; que mienten mal y les pillamos fácilmente; y que si mienten cuando son más mayores hay algo en su carácter que los hace ser mentirosos compulsivos.
Y esto si que es una mentira.

Lo primero es que hay muchos niños que mienten a una edad temprana y, lejos de preocuparnos, debemos alegrarnos porque si no lo hicieran podría ser síntoma de conductas antisociales o autistas.

La mayoría de las mentiras de los niños se deben a su imaginación, y no son intencionadas. Se debe a una parte de su desarrollo en la que la fantasía se está formando y no saben distinguir si lo que ven es producto de su imaginación o el resto de gente lo está viendo.

También existen las llamadas “mentiras blancas”, que empiezan cerca de los 6 años y las usan para beneficiar a otro o para no herir los sentimientos, para evitar castigos, para ayudar a un amigo, para sentirse superiores, o porque les divierte.

Kang Lee hizo un experimento en que les decían a los niños que si adivinaban la carta les darían un premio muy grande. Se iban un momento de la habitación y les pedían que no mirasen las cartas. Al volver, les preguntaban si habían mirado. De los más pequeños, la mayoría confesaba y a medida que la edad aumentaba, mentían más.

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Y esto es así porque cuanto mayor conocimiento tienen, mejor capacidad para mentir poseen, ya que requiere controlar las emociones y expresiones faciales. Son capaces de usar una expresión neutra ocultando sentimientos de culpa, vergüenza, etc.

Por eso, a pesar de que en la mayoría de los casos pueda ser un juego por su parte, hay que tener cierto control en su educación para que no les perjudique.
Hay que dar valor a la honestidad y evitar que la mentira se convierta en algo recurrente, primero detectando el por qué de las mentiras y sabiendo si el niño es suficientemente mayor como para detectar que mentir es malo.

Os dejamos la charla entera de Kang Lee sobre los niños y las mentiras, 100% recomendable!

La clase en la que ningún niño se portaba mal

Raúl Bermejo da clase en el Colegio Árula de Madrid a niños de cuatro años y en su clase nadie se porta mal.

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Hoy en día la enseñanza es bastante crítica, y hay niños que sufren si no saben escribir una letra correctamente o no saben resolver una suma simple.

Esta frustración, lejos de hacer que los niños mejoren, les crea miedos ante el aprendizaje. Cada uno es un mundo y en ellos el desarrollo madurativo no es el mismo.

Así que Raúl decidió hacer algo al respecto y enseñar al mundo lo que ayuda a un niño otro tipo de aprendizaje más creativo y colaborativo. Se hizo una cuenta de Instagram y empezó a contar su día a día en el aula.

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Los niños aprenden todo lo que tienen que aprender, pero se divierten haciéndolo porque juegan, que es principalmente lo que tiene que hacer un niño a los cuatro años.

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Juegan a inventar palabras, a definirlas, hacen cuentas con plastilina, y crean verdaderas obras de arte pringándose de pintura.

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El programa que están desarrollando se llama ‘Creatividad’ y ahora también está empezando a aplicarse en primaria y secundaria, porque ser más mayor no significa que haya que dejar de jugar.

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Y a nosotros nos encanta que se lleven a cabo estas iniciativas porque, como bien dice Raúl en una entrevista para El Huffington Post, el sistema educativo está planteado de una manera que no se tienen en cuenta las emociones, la creatividad, el talento y las inteligencias múltiples. Hay que acabar con los pupitres y con los exámenes. Tener en cuentan las características del niño, dejarle investigar. Menos trabajo individual y más cooperativo.

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La gamificación y la importancia del juego en el trabajo (II)

La semana pasada ya os hablamos de la gamificación he hicimos una introducción de cómo funciona, cuales son sus objetivos y lo que podemos conseguir aplicando la gamificación en el trabajo. (Aquí)

En este segundo post vamos a hablar de todo lo que tenemos que tener en cuenta para llevar a cabo un plan de Gamificación y las partes que hay que tener en cuenta para que el plan sea el mejor en base a los objetivos marcados.

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¿Cómo establecer un plan de gamificación?

A- Lo primero que deberemos establecer son las mecánicas de juego. Es decir, las reglas que consiguen que la actividad parezca un juego y así conseguir la participación y el compromiso de las personas implicadas.

Las mecánicas de juego más destacables son:

  • Recolección: Se usa la afición de coleccionar de los usuarios.
  • Puntos: Incentiva al usuario a través de un sistema de puntos con el que consigue premios o prestigio.
  • Clasificaciones: Los usuarios pueden ir viendo la evolución de sus logros y su implicación en la actividad. Explota el espíritu competitivo.
  • Niveles: Niveles que miden la implicación del usuario y le permiten distinguirse del resto.

B- Lo siguiente a tener en cuenta son las dinámicas del juego. Se trata de aquellos aspectos y valores que influyen en cómo la persona percibe la actividad y suelen ser seleccionadas según el propósito que se persigue. (progresión, compromiso, productividad, compañerismo)

  • Recompensa: Incentivo para llevar a cabo una actividad que atrae más al jugador.
  • Reconocimiento: Una persona se distingue de las demás -por una buena estrategia-.
  • Autoexpresión: El jugador quiere expresar su personalidad, autonomía y originalidad ante los otros jugadores.
  • Competición: Cuando el juego tiene como resultado una clasificación de los participantes.
  • Juego cooperativo: Los jugadores no compiten sino que se esfuerzan por conseguir un mismo objetivo. (compañerismo)

C- Y sin duda debemos tener en cuenta con el tipo de jugadores que contamos y a los que dirigimos el plan, ya sea individual o colectivamente.

  1. Ambicioso: Su motivación es ganar y conseguir ser el primero en la clasificación.
  2. Triunfador: Jugador aventurero cuya motivación es la de continuar descubriendo nuevos niveles y superar los objetivos marcados.
  3. Sociable: su motivación es social, compartir con los demás o crear una red de contactos.
  4. Explorador: Jugador al que le gusta descubrir lo desconocido, le atraen los retos complejos y su motivación es la autosuperación.

Todas estas pautas son esenciales para que nuestro plan de gamificación sea efectivo y así poder medir los buenos resultados que hemos conseguido aplicando las técnicas de juego en nuestra empresa, en el colegio o donde necesitemos.

Ahora, ya estás un paso más cerca de que tu motivación y la de tus empleados aflore y aporte buenos resultado a tu trabajo y a tu empresa.

Pero esto no acaba aquí, la semana que viene os seguiremos contando algunos secretos sobre la gamificación.

Foto de juegos.com

La vuelta a casa del “Made in Spain”

El pasado sábado 22 de marzo salimos en el Diario Expansión con un artículo de opinión de Rosario Carrió -directora general de Cayro- en el que expresaba nuestro punto de vista sobre el “Made in Spain”, de cómo se podría potenciar la vuelta a casa de muchas marcas para fabricar de nuevo aquí y de nuestro compromiso como empresa. 

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Os dejamos el artículo completo para que podáis leerlo: 

LA VUELTA A CASA DEL “MADE IN SPAIN”

Muchas empresas del juguete como CAYRO hemos decidido volver a fabricar a España. Sí, lo asumimos: nosotros también nos fuimos en su momento a China para fabricar parte de nuestra producción. ¿Por qué lo hicimos? Porque las circunstancias nos obligaban, mera supervivencia. Si querías seguir siendo competitivo, tenías que salir. Fabricar allí era mucho más económico, no solo por los precios sino también por el modelo de aquí, que se negaba a adaptarse a los nuevos tiempos.

En esos años, la mentalidad de los empresarios y los dirigentes de nuestro país se había acomodado. O nos íbamos a Asia o nos negábamos a cambiar el modelo productivo, mientras que desde los organismos públicos se apostaba claramente por modelos turísticos y de servicios, consiguiendo entre todos desindustrializar el país y volver al “que inventen ellos” de Unamuno.

Así que todos tenemos parte de culpa pero, a la vez, todos formamos parte de la solución. De este modo, tanto CAYRO como muchas otras empresas de nuestro sector y de otros sectores hemos decidido volver a fabricar aquí. Las razones son varias. Por un lado, no caigamos en patrioterismos de andar por casa, en China ya no es tan barato fabricar. Pero también es verdad que fabricando aquí es más fácil asegurar los estándares de calidad si se controla todo el proceso localizado. Además, las empresas tenemos una función social y el público aprecia el trabajo hecho aquí. Y que somos empresarios y a todos nos gusta dar trabajo a nuestra gente. Si se puede.

Pero no es fácil volver a casa. Cuando una empresa decide hacerlo se encuentra con problemas. El principal, sigue siendo la mentalidad “made in Spain”. No hemos cambiado el chip, algunos parece que se empeñan en encontrar soluciones nuevas haciendo lo mismo que hace 40 años. Por otro lado, no hay oficio, nos hemos quedado sin profesionales, sin especialistas. Una fábrica, además de dar trabajo directo a sus empleados, lo da también indirectamente a través de sus industrias auxiliares. Empresas de troquelado, inyección, moldeado, etc., que durante la “larga marcha” de las empresas españolas a China, desaparecieron o sobrevivieron de mala manera y que ahora son incapaces de soportar las exigencias de una empresa que tiene el listón de calidad en lo más alto.

Durante años, España apostó (y lo sigue haciendo) por una política cortoplacista que incitaba a los jóvenes a buscar trabajo en el sector servicios, en la construcción, en la hostelería… Y se perdieron gran cantidad de puestos de trabajo en la industria. Y hoy no sabemos hacer las cosas. No hay oficios ni profesionales especializados.

Total que, entre unos y otros, la casa sin barrer. Los fabricantes quieren fabricar en España pero no pueden. Los parados quieren aprender un oficio pero les sale más rentable enfocarse al turismo de temporada. Los empresarios quieren que los fabricantes les contraten sus servicios pero no pueden dar ni calidad, ni rapidez, ni precio. Los chinos suben precios porque saben que, a día de hoy, tienen la sartén por el mango. Y los políticos se llenan la boca con la marca “España”, el “emprende tú que a mí me da la risa” y el “made in Spain”, pero siguen recortando en investigación, permitiendo que se vayan los más cualificados y siguen con sus políticas de pan para hoy de turismo, sol y playa, mientras dure.

Y la sociedad, al final, es la que pierde. Porque sus vecinos no tienen empleo. Porque la riqueza se genera en otro país. Porque su país deja de ser competitivo. Y porque se cierran las puertas del futuro.

Nosotros nos comprometemos a seguir invirtiendo aquí. A seguir aumentando la producción nacional siempre y cuando eso no afecte a la calidad de nuestros juegos. Y a seguir reclamando esfuerzos por parte de organismos públicos y asociaciones empresariales.

Acabaría con un llamamiento “BUSCAMOS empresas e instituciones” que se sumen con seriedad, rigor y con más hechos que palabras o fotos al sector del juguete de calidad de nuestro país. A ver si alguien recoge el testigo y jugamos juntos, pero con las cartas sobre la mesa.

Rosario Carrió

Directora General de CAYRO

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Niño, juega, es una orden.

Alfredo Hoyuelos

“Un niño de dos años recibe una media de 400 órdenes diarias”. Este es el titular de la entrevista al experto en pedagogía Alfredo Hoyuelos y en el que habla de cosas muy interesantes para la educación de los niños.

Nos presenta, por ejemplo, la figura de Loris Malguzzi, un pedagogo italiano que insistía en que “no se puede encerrar a los niños en prejuicios, hay que dar libertad para buscar la esencia del niño, lo que él llama cultura de la infancia.  Los niños tienen sus propias reflexiones, su propia manera de ver el mundo que no corresponde con el mundo que los mayores nos hemos construido.”

Evidentemente lo hacemos sin darnos cuenta, pero quizás sí es verdad que estamos sometiendo a los niños a presiones innecesarias, les estamos pidiendo demasiado cuando sencillamente “aún no toca”. Ellos tienen su ritmo y romperlo es contraproducente (no os perdáis su opinión sobre los productos “Baby Einstein”).

Cada niño es uno, está por descubrir y nuestra función como padres y educadores es acompañarles, pero no obligarles a ir por los caminos que nosotros les marquemos, ¿no os parece?

Nosotros os recomendamos que esta noche, después de haber jugado con ellos, mientras duermen, echéis un vistazo a la entrevista y pensemos si no estamos yendo demasiado deprisa y si no estamos cayendo en los terribles efectos de la pedagogía del “todavía no”.

 

Ya nos contaréis.